Estados vitales

Hablando en clase sobre redes sociales y la clasificación de las distintas existentes (que hay muchas) aparecían, entre otras categorías, la redes de estados vitales. Tuenti es un ejemplo, una red que sirve para dejar el sentir y los deseos de sus pobladores fundamentalmente adolescentes. Una red donde expresan lo que en ese momento ellos consideran vital, aunque a otros nos parezca trivial.

Y ese período, el de la adolescencia, conlleva muchos cambios entre los que se encuentra de manera contrastada el abandono o intensificación de actitudes y costumbres. En particular hay una que, al menos en el plano intelectual, preocupa y mucho tanto a padres como a educadores: la lectura.  Esta costumbre que quizás se tenía antes de alcanzar la adolescencia puede, llegada esa fase de la vida, abandonarse totalmente y entonces aparecen las quejas y lamentos de muchos: “antes leía mucho, pero ahora…”.

En ese momento, entre clarines y trompetas de triunfo, es cuando aparecen los cómics pues si bien no son equivalentes a la lectura de un buen libro, algo que siempre debe tratarse de fomentar, sí son un modo de mantener activo el gusto por una buena historia contada con palabras a la vez de con imágenes.

Sorprende cuando lo cuentas y algunos padres me miran “raro” cuando al preguntarles si sus hijos leen y decirme que no, yo contraataco con la pregunta: “Y tebeos ¿lee?”.

Y es que desconocen la cantidad de lecturas que podrían engancharles y que cuentan historias que son suyas, que hablan de problemas de los adolescentes, de lo que sienten, de lo que hacen, de lo que viven día a día en su colegio, en el instituo o con sus amigos.

La colección Gran Angular-Cómic del Grupo-SM es un ejemplo. Consta de tres volúmenes, Inadaptadas, Como Lily y Regalo Sorpresa  en los que se cuentan historias que todos hemos o hubiéramos querido vivir: ser parte de una aventurera pandilla capaz de revolucionar su barrio con “intervenciones” nocturnas; la posibilidad de conocer tres versiones de nosotros mismos, pequeños, jóvenes y adultos; o la historia de ese primer amor, que realmente no es el que quieres ni te conviene.

En la misma línea y con un tinte super-heróico está Scott Pilgrim que si bien muestra a una juventud ( rondando los 20) con los clichés norteamericanos (Canadienses, para ser exactos), no deja de ser una historia repleta de las inquietudes propias de nuestros jóvenes de aquí: primeros amores, desengaños, noviazgos y enredos, música y videojuegos. Y todo ello aderezado con peleas repletas de fantásticos poderes, algo, por otro lado, que siempre ha estado presente en los pensamientos de todo adolescente al pensar en ese “enemigo” que nos quita la atención que todos queremos a esa edad.

Ghost World es otro clásico que todo joven debería leer.

Tal y como se resume en la Red, “Ghost World cuenta el día a día en las vidas de dos amigas, Enid Coleslaw (antes “Cohn”) y Rebecca Doppelmeyer, dos cínicas, inteligentes y a menudo graciosas adolescentes que acaban de graduarse en la secundaria a principios de los años 90. Pasan sus días deambulando sin rumbo fijo en los alrededores de una desconocida ciudad estadounidense, criticando a la cultura popular y las personas con las que se encuentran, mientras se preguntan cual será su futuro.”

Tampoco podemos olvidarnos de otra gran obra de la narrativa gráfica, Blankets, en la que el autor Craig Thompson relata su propia  infancia y adolescencia en una novela ilustrada profunda y seria, refugio perfecto para atrapar en la lectura a aquellos que, por lo que antes decíamos, aborrecen en la adolescencia de todo aquello que tenga pinta de, como decirlo,  “lectura adulta”.

Ir de campamentos es otro clásico de la época joven y para aquellos que tengan la experiencia encontramos Patrulla 142, obra en papel del webcómic de Mike Dawson, en el que se relata las historias de “un grupo de boy scouts y las paradojas e hipocresías derivadas del concepto de masculinidad y hombría en el mundo moderno.

Y para acabar, aunque podríamos no parar, encontramos el cómic Friends With Boys donde se cuenta la llegada de su joven protagonista, Maggie, al instituto. Un cómic que al estar únicamente en su versión inglesa bien puede, además, usarse como complemento de lectura en las clases de dicho idioma…

Un muy pequeño ejemplo de tebeos que hablan de lo que les importa a los jóvenes, de historias que de manera más o menos real pueden ser sus propias historias.

Un ejemplo de cómo la narrativa ilustrada puede mantener esa llama que, pasada la difícil edad de la adolescencia, haga arder de nuevo la pasión por la lectura de libros… y, por supuesto,  también de cómics.

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