Teoría del tebeo: cómo hacer un cómic.

“En los últimos cien años, el tema de la lectura se ha vinculado exclusivamente a la capacidad de leer y escribir… Aprender a leer ha venido a significar aprender a leer palabras… Ahora bien, poco a poco la lectura ha sido motivo de reconsideración. Las últimas investigaciones han demostrado que la lectura de palabras no es sino parte de una actividad humana mucho más amplia, que incluye desciframiento de símbolos, información, integración y organización… En efecto, la lectura –en su sentido más amplio- puede considerarse una forma de actividad de percepción. La lectura de palabras es tan sólo una manifestación de esa actividad, pero hay muchas otras: la lectura de dibujos, mapas, diagramas, notas musicales…”

Tom Wolf, 1977. Harvard Educational Review.

El anterior párrafo forma parte de lo que se considera una de las primeras obras, sino la primera, en tratar el mundo de la historieta desde una perspectiva seria y formativa: El Comic y el Arte Secuencial. Su autor, Will Eisner, es por muchos considerado el padre del término novela gráfica (término algo polémico, por cierto), y uno de los primeros en organizar y teorizar acerca de lo que la narración con imágenes supone para el mundo de los contadores de historias en general.

En El Cómic y el Arte Secuencial Will Eisner se ocupa (tal y como indica en el prefacio de sus siguiente obra) de los “principios, conceptos y anatomía de los cómics, así como de los requisitos del oficio”. En La Narración Gráfica, obra que continúa la labor de la primera, trata “la misión y proceso de la narración mediante dibujos”. Ambas obras, fruto de las horas de cursos impartidas por el autor en el New York’s School of Visual Art son fundamentales a día de hoy en toda biblioteca que se precie de contener libros acerca de los conceptos básicos de la historieta.

Pero a Will Eisner le han seguido multitud de autores que han querido continuar su trabajo de divulgación y formación en el noveno arte y en el proceso que se lleva a cabo desde la concepción de una obra, hasta que llega a nuestras estanterías.

Scott McCloud es otro de los grandes teóricos del mundo de la narración gráfica. Su trilogía Entender El Cómic, La Revolución de los Cómics y Hacer Cómics forman una obra conjunta que recoge desde los fundamentos teóricos del tebeo, la industria de creación y distribución alrededor del cómic, las distintas temáticas que se tratan, los trucos narrativos, las posibilidades del mundo digital, el arte del dibujo para la historieta, etc… Y la gran novedad respecto a los libros de Eisner es que, la trilogía de Scott McCloud es, en sí misma, tres grandes novelas gráficas en las que se usan, a medida que se explican, todos esos instrumentos, herramientas y conceptos que se tratan de enseñar.

El recurso del cómic que habla del cómic ha continuado utilizándose como herramienta para enseñar por otros autores que han querido aportar su visión acerca del arte de la creación de historias gráficas. Así, por ejemplo, en el Curso de novela gráfica, de Mike Chinn y Chris McLoughlin, se continúa la labor de Scott McCloud, tratando de manera algo más resumida, pero muy bien estructurada, la mayoría de los conceptos tratados en la trilogía anterior. Aporta, además, detalles del tratamiento digital del trabajo del dibujante, dando pinceladas de, por ejemplo, el uso del concepto de ‘capa’ en los programas de retoque de imagen digital para el coloreado de las viñetas o los distintos modelos de color (RGB o CMYK) que pueden utilizarse.

En el viejo continente o, lo que es lo mismo, Europa, encontramos algunos autores interesados también en contarnos Cómo hacer un Cómic, intención que es de hecho el título del tebeo creado por Lewis Trondheim y Sergio García. La novedad de esta obra es que en su contratapa final podemos encontrar hasta 14 Ejercicios para que podamos practicar todo aquello que nos han enseñado a lo largo del tebeo, desde la creación de distintos planos de un mismo personaje hasta la elaboración de tiras autobiográficas pasando por la rotulación de textos en bocadillos.

Pero hay muchos más. El experimentado Alan McKenzie, quien fue editor de la exitosa 2000AD en el Reino Unido publicó a mediados de la primera década de este siglo El Noveno Arte, de la Mesa de dibujo a la Estantería y Cómo dibujar y vender Comic Strips para periódicos y cómics. Ambas obras están repletas de información y consejos sobre el proceso de creación de tebeos, incluyendo materiales y técnicas de dibujo y diseño de personajes. Gary Spencer Millidge, creador de la serie Strangeheaven publicó en 2009 Diseño de Cómic y Novela Gráfica, obra prologada por otro de los grandes dibujantes británicos, Dave Gibbons y cuyo contenido es, de nuevo, un impresionante libro de texto para aprender a crear cómics.

Todas las obras anteriores recogen tanto conceptos básicos de dibujo orientado al cómic como del proceso de creación y distribución de una obra. Pero tienen algo en común que las hace diferente a las obras que vamos a comentar a continuación: todas están creadas bajo una perspectiva de cómic occidental. ¿Y el manga? Pues en muchas cosas, puede ser considerado un mundo aparte.

La expresividad, los recursos narrativos gráficos, las temáticas o, incluso, las particularidades de la industria del manga hacen que la bibliografía sobre el mismo deba tratarse a parte.

Esto es algo que se destaca en la introducción del volumen Taller de Manga, del maestro Akira Toriyama. El tratamiento del tiempo, los recursos gráficos adaptados al tipo de historia o de público al que van dirigidos o el gusto por el detalle que en el cómic occidental tiene, en general, menos relevancia que en el oriental, son algunas de las diferencias que hacen que dibujar cómic no sea lo mismo que dibujar manga, a pesar de que ambas palabras signifiquen lo mismo.

El considerado Dios del manga, el maestro Osamu Tezuka,  realiza también su aportación al mundo de la historieta en su obra  Tezuka. Escuela de Animación (en dos volúmenes), orientada en esta ocasión a la creación de historias animadas.

Y, para finalizar, aunque no son todas las existentes, no podemos dejar de mencionar al gran volumen de obras que la editorial Norma ha editado (y constantemente aumenta y reedita) a modo de colecciones para enseñar a dibujar manga a los más jóvenes (y no tan jóvenes) o a la revista DIBUS que, además de fomentar el gusto entre los niños por la lectura de historietas, incluye entre sus páginas cursos y consejos de dibujo.

Una cantidad impresionante de libros sobre la creación de cómics que han hecho que esta entrada sea larga, extensa y con mucha de información. Pero también es una entrada en este blog que demuestra la potencia de la narración gráfica, la gran cantidad de conceptos fundamentales y la importancia de su conocimiento, así como del gran número de autores interesados en que todo esto se conozca.

La lectura de estas obras puede tener una doble función. Por un lado, conocer todo esto hace que todos aquellos que amamos el mundo de la historieta podamos disfrutar más aún de las historias que leemos pues conocer los entresijos del cómo se hacen te permite apreciar y valorar con mayor intensidad el trabajo y el esfuerzo que supone su creación; pero también puede despertar la chispa de la creación en uno mismo, en ese lector de años que jamás pensó en coger siquiera un lápiz para intentarlo y que, gracias a alguno de estos libros, se le ocurrió empezar a dibujar y, ¡caramba!, no se le daba nada mal…

Quién sabe, quizás haya un nuevo Tezuka o un nuevo Eisner a punto de nacer….

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