Un cruel paréntesis

“¿En qué año estamos? ¿Puedes decirme el alfabeto? ¿Cuántas vocales hay y cuales son? ¿3 x 2=?”. Te quedas absorto, fija la vista en un punto infinito y las respuestas a esas simples preguntas no aparecen. No sólo eso… es que, instantes después, no recuerdas ni que te hayan hecho esas preguntas. Y crees que tu mente se ha tomado un breve descanso, un paréntesis que puede ser ya para toda la vida.

El paréntesis” de Élodie Durand  es una dura novela autobiográfica, en la que el mal, encarnado en un tumor cerebral y en la epilepsia como síntoma-enfermedad, destrozan sin piedad la vida de nuestra protagonista.

Novela gráfica comprometida, en la que la angustia crece a medida que te sumerges en la piel de Éloide tratando de imaginar (sin conseguirlo…. es imposible) lo que puede llegarse a sentir cuando repites una y otra vez la misma pregunta sin recordar, siquiera, que las has hecho instantes antes.

Un ejemplo más del cómic como instrumento para el compromiso ante el dolor de los demás, ante la enfermedad, ante el sufrimiento y la incomprensión que, muchas veces y por desgracia, mostramos ante lo que son, realmente, síntomas de algo que no podemos controlar.

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