Tebeos, enfermedad y exclusión.

Hay enfermedades que marcan a las personas que las sufren y a sus familiares. Son estigmas de nuestro tiempo que crean situaciones que pueden incluso generar exclusión social. Cáncer, Alzheimer, autismo… enfermedades crueles que siempre son motivos de conversaciones por lo bajo, miradas tristes y silencios incómodos por el miedo a enfrentarnos a ellas o a los que las padecen.

El mundo del cómic ofrece su efecto liberador, permitiendo contar historias que, mezclando el humor o, simplemente, el hecho de narrar con el drama de la enfermedad, tratan de ayudar a eliminar los miedos ante tan dolorosas situaciones.

ArrugasEn el panorama nacional, podemos empezar nombrando dos muy conocidas representaciones de este tipo de cómics: Arrugas de Paco Roca y María y yo, de Miguel Gallardo.

En el cómic Arrugas, Premio Nacional del Cómic en 2008, la historia de Emilio, internado en una residencia para la tercera edad con motivo de sus recientes pérdidas de memoria, nos introduce poco a poco y en un tono amable y en ocasiones simpático en la cruel enfermedad que es el Alzhemier. María y yo nos habla del autismo en la persona de María, hija del autor Miguel Gallardo, el cuál a lo largo de toda la novela nos cuenta cómo lo cotidiano de cualquiera de nosotros puede convertirse en un problema (o una aventura) para él y su hija.

Otras representaciones de este tipo de cómics son Alicia en un mundo real, o Epiléptico, la Ascensión del Gran Mal. Ambas son historias autobiográficas y, en el caso de la primera, cuenta la vida de una joven desde su diagnóstico de un cáncer de mama hasta su resolución y la aceptación de su nueva situación. La segunda, Epilético, la ascención del Gran mal, muestra la vida del autor, David B., constantemente acompañado de la enfermedad de epilepsia padecida por su hermano.

Fuera del panorama nacional, existen también obras del mundo del cómic que nos cuentan la lucha frente al cáncer,  a veces incluso sin saber que esa lucha se produce. Es el caso de Stitches, la historia de nuevo autobiográfica del autor, David Small, en la que, mediante el cómic, se libera de sus fantasmas del pasado entre los que se encuentra el cáncer.

Enfermedades crueles que como se ha mostrado han sido padecidas o sufridas de cerca por autores del mundo de la novela gráfica.  Un mundo, el del tebeo, que ellos mismos han usado como terapia propia para librarse de sus recuerdos más desagradables y para compartirlos con otros que pudieran estar sufriendo lo mismo.

Tebeos, en definitiva, para sanar y para enseñar que la exclusión que puede generar un mal, pude también eliminarse con el simple hecho de contar.

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